Después de la lluvia, el sol
. 7 de febrero de 2010. . Sin categoría
Muchas cosas han pasado, que me han afectado y debilitado. Llevo diez años levantando gente del piso, pero me caí una tarde, no se puede ser Sarah Connor sin morir en el intento… Atisbo la luz, el movimiento, el oxígeno, mientras el volumen del canto de las hormigas se va silenciando en mi hueco. Voy saliendo, duramente, me levanto con las rodillas aún raspadas.
Ahora estoy dispuesta a asumir el trabajo sin muletas artificiales. Me doblé el pie, pero un bastón de madera pura me sostendrá cuando sea necesario. Algún día yo también me haré de bronce o de oro.
Lo que siento y lo que veo me hace pensar, o más bien sentir, que la esperanza puede mantenerse, no sin pasar por tiempos oscuros. El amanecer es así, solo aparece cuando más oscura se puso la madrugada.
A veces fantaseo con que lo que siento y no puedo explicar sea lo que siente y no puede decir Mamá-Tierra. Los cambios en ella son tan insondables para nosotrxs, a veces simplemente devastadores, como lo es nuestro caminar para las hormigas.
La lluvia ahora es una constante en nuestras palabras y acciones, bien sea por su exceso o defecto, y es que Mamá Tierra en estos tiempos no se está andando con términos medios, y no sabemos qué hacer con nuestras casas, nuestras cosechas, nuestra electricidad, nuestra política, nuestra fe.
Hormigas jugando a ser Titanes.
La lluvia es un estado interior, lo creo firmemente, alineamos nuestro pulso con la Tierra… Así como el sol, que se conecta con nuestra calidez y seguridad emocional.
El Sol y la Lluvia tienen dimensiones arquetípicas que nos conectan con el pensamiento primitivo. La meteorología, la geología y la astronomía no han sido comprendidas en su extrema dimensión de valoración y respeto a la naturaleza. Creyendo en un discurso vacío acerca del poder de las disciplinas y el saber, nos hemos alejado de la sencillez y naturalidad con que ocurren las cosas.
Y el plomo cae lentamente, durante decenios, al fondo del vaso con agua.
More than this whatever it is
Baby, I hate days like this
Caught in a trap, I can’t look back
Baby, I hate days like thisWhen it rain and rain and rain and rain
Se repite a lo largo de la herencia materna y paterna, el mito se recrea en cada corazón, a eso le llamamos esperanza, y enamoramiento.
Little darlin’ don’t you see the sun is shining
Just for you, only today
If you hurry you can get a ray on you, come with me, just to play
Like every humming bird and bumblebee
Every sunflower, cloud and every tree
I feel so much a part of this
Nature’s got me high and it’s beautiful
I’m with this deep eternal universe
From death until rebirth
No me pidan cifras, tal vez sean ínfimas, como las de todo inicio del cambio, pero estamos cambiando. Nada fácil es re-encontrar las bases de la creatividad y la supervivencia, mucho menos curarnos. Quedan rezagos, desde luego, del paradigma que ha arrasado con la afectividad y precisión del conocimiento y transparencia de la historia, pero por ecología, lxs más jóvenes irán reemplazando estas creencias.
Por ecología y grandeza olvidada, volveremos a las correspondencias, a la sinestesia.
Yo lo veo, todos los días de esta difícil ciudad. Cada vez que evito odiar o hacerme eco del desaliento, hay una razón para tener compasión y creer…
La nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles
L’homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l’observent avec des regards familiers.Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme une nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.Il est des parfums frais comme de chairs d’enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
—Et d’autres, corrompus, riches et triomphants,Ayant l’expansion des choses infinies,
Comme l’ambre, le musc, le benjoin et l’encens,
Qui chantent les transports de l’esprit et des sens.(Paris 1857, Baudelaire “Correspondances”)











Hermoso post, lleno de valentía y reflexión. Me gustó mucho: “La lluvia es un estado interior”. siento lo mismo.
Para mí lo es, pero creo además, que la falta o no de lluvia, al menos en caracas y venezuela, nos está llevando a un extrañoo discurso, que no deja de hacerme eco con la conexión antigua, en la que dependíamos de la naturaleza para sobrevivir… no sé… cosas mías que espero poder decir mejor algún día… mil, mil gracias por pasarte por acá.