Llueve
. 6 de agosto de 2009. . Sin categoría
Nada resulta más placentero para mí que escuchar la lluvia desde mi casa a las cinco de la tarde, atisbarla por la ventana y salir corriendo a preparar un chocolate, un té o un café. Meterse bajo las sábanas. Saber que estás en casa, oyendo la naturaleza …afuera.
Es milagroso y refrescante que la lluvia te empape cuando vas de vuelta a casa y no tienes nada que perder, como por ejemplo, a la vuelta del gimnasio ya que vas a cambiar tu ropa y ducharte, y caminas por la calle sin portafolios, laptops o documentos importantes que no se deban mojar.
Desde la cama, escuchar y oler la lluvia, a esa hora de entronque entre la noche y el día, me deja el amor por el hogar que siempre extraño, pero que está dentro de mí. Esté donde esté, hay algo que añoro y algo que poseo, la lluvia me trae su olor.










