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Frente al cambio climático, menos CO2 y más respeto

. 20 de Septiembre de 2009. . Crianza, Ecofeminismo, Venezuela

La Natura è nelle tue mani

Originalmente publicada en Palabra de Mujer. Diario de Los Andes 20/09/2009

Holanda Castro

Publicado en Palabra de Mujer. Desde 1973, l@s científic@s buscan describir y anunciar los graves daños de la capa de ozono debidos a la acción humana, en particular debido al uso masivo de aerosoles y refrigerantes. Hoy, después del Protocolo de Montreal (1987) y de Kyoto (1997) la situación mantiene su peligrosidad. Sin embargo, reconocer en lo cotidiano nuestra responsabilidad y soluciones es la labor de distintas jornadas de activismo desplegadas alrededor del mundo esta semana.

En el 2050 debería estar restaurada la capa de ozono, según se acordó en el El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan el ozono, en 1987. Por ello, cada 16 de septiembre, rememorando este hecho, se crean campañas a nivel internacional para recordar la responsabilidad compartida por el futuro de nuestra Gaia-Tierra, en particular en lo relativo a la emisión de gases que agotan el ozono, fundamental para el bienestar y continuación de la vida en el planeta.
El tema de la estabilización y disminución (a partir del 2015) de los clorofluorocarbonos, se ha discutido ampliamente, y no ha sido poca la lucha establecida por las grandes empresas fabricantes de aerosoles y productos de refrigeración, para minimizar el impacto en la opinión pública del descubrimiento y alerta lanzada desde la comunidad científica. La razón por la cual este tema nos parece exótico, y por la que los llamados de las empresas pueden tener acogida, es muy simple, nuestro estilo de vida no nos permite mirar más allá de las condiciones actuales de comodidad y desconocimiento del funcionamiento sistémico. Lo que queremos en este artículo es hacer ver que la conciencia ambiental debe venir desde casa, y que no es un tema lejano como la selva amazónica, el desierto australiano o los cascos polares.
Si bien los compuestos químicos que constituyen los llamados gases de efecto invernadero existen en la naturaleza, y que el calentamiento global tienen bases naturales, lo que llama la atención es el componente humano que ha acelerado de manera nunca antes vista el peligro de un desastre ecológico de magnitudes insospechadas. Es tan simple como lo que llamamos contaminación. Aunque algun@s especialistas se oponen a la tesis antropogénica sobe el origne de esta crisis, no está de más recordar lo que estamos haciendo mal.
El ecofeminismo ha señalado una importante dimensión simbólica que equipara la concepción utilitaria de la naturaleza con la que la cultura hace del cuerpo y razón de existencia de las mujeres. De la Tierra nos alimentamos, la explotamos, la transformamos y la abandonamos cuando está árida. Si ve algún parecido con la explotación del rol de madre de las mujeres, la transformación y consumo de su cuerpo en publicidad, concursos de belleza y la crisis del climaterio, más atravesada por condiciones culturales que realmente fisiológicas, no es mera coincidencia.
La crisis alimentaria y atmosférica, puede no ser lejana a la epidemia de bulimia y anorexia que afecta a nuestras jóvenes. Pero esto sigue siendo un barrunto basado en las líneas simbólicas que analizan las ecofeministas (no por eso desdeñable en lo más mínimo). En general, la asociación romántica de la naturaleza con la mujer es más una noción de mercadeo publicitario y cultural, que una realidad. Sí, las mujeres contribuimos con el calentamiento global porque hemos sido formadas en el paradigma industrial y económico patriarcal, pero también está en nuestras manos el desaprender este mensaje y contribuir con una nueva sociedad, más sana y ecológica.
Primer ejemplo: los combustibles
Las principales ciudades de Venezuela están arrinconadas por el monstruo del tráfico. Esto repercute en distintas dimensiones de la salud, aumentando el riesgo de lesiones cerebro vasculares, a través de dos condiciones asociadas, el estrés y la obesidad. No se camina, se come mal, se respira mal y se pasan terribles momentos de ansiedad en el carro. Menos tiempo con la familia, e incluso menos horas de sueño.
Pero a todo esto debemos sumar la emisión de gases contaminantes. Los carros envejecen y sus condiciones de mantenimiento deben ser estrictas. El transporte público no cumple necesariamente estas condiciones y, a pesar de las estrategias llevadas adelante en nuestro país, el cambio al sistema de gas natural (que permite que los residuos no sean monóxidos ni carbono que tan gravemente han impactado el ambiente) no avanza tan rápido como el crecimiento del parque automotor, ni como las necesidades de conductoras y conductores particulares por tener mayor potencia en sus vehículos (lo que les hace solicitar gasolina tradicional). Si usted tiene un vehículo rústico, estas “necesidades” se incrementan, por lo tanto es responsable de mayor contaminación.
Venezuela se alimenta de la contaminación global. El petróleo es indispensable para la vida de los países, y es casi nuestro único mercado. Tradicionalmente Petróleos de Venezuela ha sido una empresa que buscó reducir los impactos de la explotación petrolera, a través de cuidadosos procesos con énfasis en lo ecológico. Pero los accidentes en Venezuela y otros países productores son inevitables. La alteración de las condiciones de hábitat de las especies es solo una de las alteraciones esperables de esta actividad económica. Así que debemos recordar que nuestro bienestar como país se debe a una industria intoxicante.
Los biocombustibles tampoco parecieran ser la mayor esperanza, existen amplias críticas en torno a la utilización del maíz, por ejemplo, para estos fines, ya que la tercera pata de la mesa del desarrollo sostenible se basa en lo social. Por tanto, las explotaciones con fines energéticos podrían desplazar la actividad de campesinos y poner en riesgo sus mercados, amén del incremento de la deforestación de bosques por la alta demanda energética.
De la opción nuclear, ni hablemos. Sus usos pacíficos son tan potenciales como los bélicos. Los desechos emitidos son impresionantemente amenzantes para la  supervivencia de las especies y el poder de esta energía es titánico, lo que vuelve al ser humano tan pequeño y susceptible a errores.
Segundo ejemplo: ¿Dijo pilas, pitillos, electricidad?
La contaminación lumínica también es determinante en el calentamiento del planeta. Además de los altos costos que se generan, y pese a provenir de una fuerza natural (las represas de agua), la iluminación de nuestras casas, oficinas y autopistas (el hábitat urbano en general) repercute en la temperatura y en el trabajo de los grandes generadores energéticos que son implantados en bosques y selvas, además de los tendidos y el cableado que afectan la biodiversidad de dichas zonas (incluida la ciudad). Quizá lo más visible es que actualmente nuestros hijos e hijas nacidos en ciudades desconocen el cielo, jamás han podido verlo en su esplendor nocturno, a no ser por un exótico viaje vacacional al campo o la montaña.
Por su parte, el níquel, el manganeso y el mercurio presentes en las baterías pueden causar reacciones alérgicas, especialmente en mujeres embarazadas. Pero esto en ciertas condiciones, por lo cual la alarma generalizada que corre por correos electrónicos y boca a boca debe ser tomada con pinzas. Sin embargo, el uso de pilas debe tender a sustituirse por las recargables, a fin de reducir la toxicidad de los desechos. Lo mismo ocurre con las pilas del celular y las baterías de nuestros computadores. Aún no existen, al menos en nuestro país, programas de amplio alcance de reciclaje de baterías, como se han comenzado a implementar en lo relacionado con papel, plástico y vidrio, pero debemos pensar en ello, ya que el estallido tecnológico de los últimos tiempos podría llevarnos a una crisis inevitable.
Y hablando de plástico ¿cuántas bolsas nos dan en el mercado y la farmacia? Sería más saludable recurrir a las bolsas de yute y tela de nuestras abuelas, reutilizables y baratas, en lugar de tantas bolsas que van a dar a basureros y ríos (incluso las recicladas que han comenzado a instaurar en algunas cadenas de tiendas). Pero lo que muchas no imaginamos es el impacto del uso de pitillos, algo absolutamente innecesario y excesivamente contaminante, que tiene la misma repercusión que las bolsas, pero que además son responsables directos de la muerte de especies como aves y peces. Recuerde, el plástico es reciclable, vale la pena enjuagar y almacenar las botellas, bolsas y otros implementos para hacerlo llegar a empresas recicladoras.
Tercer ejemplo: en la crianza
Las nuevas tendencias de la crianza natural y con apego contribuyen con la responsabilidad ambiental. Increíblemente, asumir esta actitud conlleva sus dificultades y el enfrentamiento con la culturalmente establecido. Si antes los grupos de mujeres se apoyaban entre sí en ese momento fundamental del nacimiento y crianza, ahora las nuevas generaciones de madres (y padres) que deseen ajustarse a la crianza natural deben reeducar a sus progenitor@s y enfrentarse a múltiples siguientes prejuicios.
Entre estos temas, dentro de una conciencia ecológica, debemos entender las bondades de la lactancia materna para la salud del individuo y del colectivo (menos alergias, por ejemplo), así como la reutilización y reciclaje de los implementos de crianza impuestos por el estilo de vida industrial (cunas,  coches, koalas, biberones, etc.), los cuales tienen alta caducidad y movilidad por el crecimiento del/la bebé. Los pañales (e incluso las toallas íntimas, que tienen la misma tecnología) son un quebradero de cabezas y voluntades, pues su desecho y biodegradación plantea serias amenazas. En Europa se empiezan a dar pasos para este control de desechos, en el Sur aún tendremos que esperar por la solución o ser valientes e innovar.
En fin
Este 21 y 22 de septiembre de 2009 se reunirá la Asamblea General de Naciones Unidas para una sesión sobre el clima, en preparación a la XV Conferencia sobre Cambio Climático en diciembre. Greenpeace, Avaaz y grupos de activistas y artistas comprometid@s preparan llamados a la acción. Más que causar alarma, se trata de crear conciencia, conocer mejor nuestras acciones y controlar nuestra responsibilidad. Infórmate y participa. Se trata de mantener la sostenibilidad de nuestras obras e historias, de no quedar ante nuestros descendientes como estúpid@s suicidas incapaces de una sensibilidad colectiva y visión de futuro. Se trata, a fin de cuentas, de amor y paz.

En el 2050 debería estar restaurada la capa de ozono, según se acordó en el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan el ozono, en 1987. Por ello, cada 16 de septiembre, rememorando este hecho, se crean campañas a nivel internacional para recordar la responsabilidad compartida por el futuro de nuestra Gaia-Tierra, en particular en lo relativo a la emisión de gases que agotan el ozono, fundamental para el bienestar y continuación de la vida en el planeta.

El tema de la estabilización y disminución (a partir del 2015) de los clorofluorocarbonos, se ha discutido ampliamente, y no ha sido poca la lucha establecida por las grandes empresas fabricantes de aerosoles y productos de refrigeración, para minimizar el impacto en la opinión pública del descubrimiento y alerta lanzada desde la comunidad científica. La razón por la cual este tema nos parece exótico, y por la que los llamados de las empresas pueden tener acogida, es muy simple, nuestro estilo de vida no nos permite mirar más allá de las condiciones actuales de comodidad y desconocimiento del funcionamiento sistémico. Lo que queremos en este artículo es hacer ver que la conciencia ambiental debe venir desde casa, y que no es un tema lejano como la selva amazónica, el desierto australiano o los cascos polares.

Si bien los compuestos químicos que constituyen los llamados gases de efecto invernadero existen en la naturaleza, y que el calentamiento global tienen bases naturales, lo que llama la atención es el componente humano que ha acelerado de manera nunca antes vista el peligro de un desastre ecológico de magnitudes insospechadas. Es tan simple como lo que llamamos contaminación. Aunque algun@s especialistas se oponen a la tesis antropogénica sobe el origine de esta crisis, no está de más recordar lo que estamos haciendo mal.

El ecofeminismo ha señalado una importante dimensión simbólica que equipara la concepción utilitaria de la naturaleza con la que la cultura hace del cuerpo y razón de existencia de las mujeres. De la Tierra nos alimentamos, la explotamos, la transformamos y la abandonamos cuando está árida. Si ve algún parecido con la explotación del rol de madre de las mujeres, la transformación y consumo de su cuerpo en publicidad, concursos de belleza y la crisis del climaterio, más atravesada por condiciones culturales que realmente fisiológicas, no es mera coincidencia.

woman at forestLa crisis alimentaria y atmosférica, puede no ser lejana a la epidemia de bulimia y anorexia que afecta a nuestras jóvenes. Pero esto sigue siendo un barrunto basado en las líneas simbólicas que analizan las ecofeministas (no por eso desdeñable en lo más mínimo). En general, la asociación romántica de la naturaleza con la mujer es más una noción de mercadeo publicitario y cultural, que una realidad. Sí, las mujeres contribuimos con el calentamiento global porque hemos sido formadas en el paradigma industrial y económico patriarcal, pero también está en nuestras manos el desaprender este mensaje y contribuir con una nueva sociedad, más sana y ecológica.

Primer ejemplo: los combustibles

Las principales ciudades de Venezuela están arrinconadas por el monstruo del tráfico. Esto repercute en distintas dimensiones de la salud, aumentando el riesgo de lesiones cerebro vasculares, a través de dos condiciones asociadas, el estrés y la obesidad. No se camina, se come mal, se respira mal y se pasan terribles momentos de ansiedad en el carro. Menos tiempo con la familia, e incluso menos horas de sueño.

Pero a todo esto debemos sumar la emisión de gases contaminantes. Los carros envejecen y sus condiciones de mantenimiento deben ser estrictas. El transporte público no cumple necesariamente estas condiciones y, a pesar de las estrategias llevadas adelante en nuestro país, el cambio al sistema de gas natural (que permite que los residuos no sean monóxidos ni carbono que tan gravemente han impactado el ambiente) no avanza tan rápido como el crecimiento del parque automotor, ni como las necesidades de conductoras y conductores particulares por tener mayor potencia en sus vehículos (lo que les hace solicitar gasolina tradicional). Si usted tiene un vehículo rústico, estas “necesidades” se incrementan, por lo tanto es responsable de mayor contaminación.

Venezuela se alimenta de la contaminación global. El petróleo es indispensable para la vida de los países, y es casi nuestro único mercado. Tradicionalmente Petróleos de Venezuela ha sido una empresa que buscó reducir los impactos de la explotación petrolera, a través de cuidadosos procesos con énfasis en lo ecológico. Pero los accidentes en Venezuela y otros países productores son inevitables. La altclimate change?eración de las condiciones de hábitat de las especies es solo una de las alteraciones esperables de esta actividad económica. Así que debemos recordar que nuestro bienestar como país se debe a una industria intoxicante.

Los biocombustibles tampoco parecieran ser la mayor esperanza, existen amplias críticas en torno a la utilización del maíz, por ejemplo, para estos fines, ya que la tercera pata de la mesa del desarrollo sostenible se basa en lo social. Por tanto, las explotaciones con fines energéticos podrían desplazar la actividad de campesinos y poner en riesgo sus mercados, amén del incremento de la deforestación de bosques por la alta demanda energética.

De la opción nuclear, ni hablemos. Sus usos pacíficos son tan potenciales como los bélicos. Los desechos emitidos son impresionantemente amenzantes para la  supervivencia de las especies y el poder de esta energía es titánico, lo que vuelve al ser humano tan pequeño y susceptible a errores.

Segundo ejemplo: ¿Dijo pilas, pitillos, electricidad?

La contaminación lumínica también es determinante en el calentamiento del planeta. Además de los altos costos que se generan, y pese a provenir de una fuerza natural (las represas de agua), la iluminación de nuestras casas, oficinas y autopistas (el hábitat urbano en general) repercute en la temperatura y en el trabajo de los grandes generadores energéticos que son implantados en bosques y selvas, además de los tendidos y el cableado que afectan la biodiversidad de dichas zonas (incluida la ciudad). Quizá lo más visible es que actualmente nuestros hijos e hijas nacidos en ciudades desconocen el cielo, jamás han podido verlo en su esplendor nocturno, a no ser por un exótico viaje vacacional al campo o la montaña.

Araceli cambió la bombita y se sumó a la campaña de GreenpeacePor su parte, el níquel, el manganeso y el mercurio presentes en las baterías pueden causar reacciones alérgicas, especialmente en mujeres embarazadas. Pero esto en ciertas condiciones, por lo cual la alarma generalizada que corre por correos electrónicos y boca a boca debe ser tomada con pinzas. Sin embargo, el uso de pilas debe tender a sustituirse por las recargables, a fin de reducir la toxicidad de los desechos. Lo mismo ocurre con las pilas del celular y las baterías de nuestros computadores. Aún no existen, al menos en nuestro país, programas de amplio alcance de reciclaje de baterías, como se han comenzado a implementar en lo relacionado con papel, plástico y vidrio, pero debemos pensar en ello, ya que el estallido tecnológico de los últimos tiempos podría llevarnos a una crisis inevitable.

Y hablando de plástico ¿cuántas bolsas nos dan en el mercado y la farmacia? Sería más saludable recurrir a las bolsas de yute y tela de nuestras abuelas, reutilizables y baratas, en lugar de tantas bolsas que van a dar a basureros y ríos (incluso las recicladas que han comenzado a instaurar en algunas cadenas de tiendas). Pero lo que muchas no imaginamos es el impacto del uso de pitillos, algo absolutamente innecesario y excesivamente contaminante, que tiene la misma repercusión que las bolsas, pero que además son responsables directos de la muerte de especies como aves y peces. Recuerde, el plástico es reciclable, vale la pena enjuagar y almacenar las botellas, bolsas y otros implementos para hacerlo llegar a empresas recicladoras.

Tercer ejemplo: en la crianza

Las nuevas tendencias de la crianza natural y con apego contribuyen con la responsabilidad ambiental. Increíblemente, asumir esta actitud conlleva sus dificultades y el enfrentamiento con la culturalmente establecido. Si antes los grupos de mujeres se apoyaban entre sí en ese momento fundamental del nacimiento y crianza, ahora las nuevas generaciones de madres (y padres) que deseen ajustarse a la crianza natural deben reeducar a sus progenitor@s y enfrentarse a múltiples siguientes prejuicios.

Diaper by the PhoneboothEntre estos temas, dentro de una conciencia ecológica, debemos entender las bondades de la lactancia materna para la salud del individuo y del colectivo (menos alergias, por ejemplo), así como la reutilización y reciclaje de los implementos de crianza impuestos por el estilo de vida industrial (pañales, cunas,  coches, koalas, biberones, etc.), los cuales tienen alta caducidad y movilidad por el crecimiento del/la bebé. Los pañales (e incluso las toallas íntimas, que tienen la misma tecnología) son un quebradero de cabezas y voluntades, pues su desecho y biodegradación plantea serias amenazas. En Europa se empiezan a dar pasos para este control de desechos, en el Sur aún tendremos que esperar por la solución o ser valientes e innovar.

En fin

Este 21 y 22 de septiembre de 2009 se reunirá la Asamblea General de Naciones Unidas para una sesión sobre el clima, en preparación a la XV Conferencia sobre Cambio Climático en diciembre. Greenpeace, Avaaz y grupos de activistas y artistas comprometid@s preparan llamados a la acción. Más que causar alarma, se trata de crear conciencia, conocer mejor nuestras acciones y controlar nuestra responsibilidad. Infórmate y participa. Se trata de mantener la sostenibilidad de nuestras obras e historias, de no quedar ante nuestros descendientes como estúpid@s suicidas incapaces de una sensibilidad colectiva y visión de futuro. Se trata, a fin de cuentas, de amor y paz.

1 Respuesta para “Frente al cambio climático, menos CO2 y más respeto”

  1. [...] This post was mentioned on Twitter by Unicasa Venezuela and Eco Unicasa. Eco Unicasa said: RT @holandita: En mi blog Frente al cambio climático, menos CO2 y más respeto http://bit.ly/y8dDN [...]

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