Fotografías
. 19 de septiembre de 2011. . Sin Comentarios » . Historias de fotos
Le gustaba pasar las tardes sola, tomándose fotos desnuda en el baño de su habitación pagada. Hacía enormes esfuerzos, pero seguía confundiendo estar en celo con ser una femme fatale. Miraba hasta tarde películas de antaño, posters de la Belle Epoque… la información permanecería allí, incosciente, inconsistente.
Sus amigas la toleraban, en el pacto ciego de la amistad, mientras algunos hombres bloqueaban sus devaneos azarosos de excedida confianza. Los que no, reían a sus espaldas.
Dondequiera que hubiese una copa llena, ella estaba allí.
Las otras amazonas la evitaban, a veces le rugían fuertemente despeinándola y enrojeciéndola. Ella también rugía y rugía, pero cuando se daba cuenta, ya se había quedado sola en el salón.
El dolor aparecía, y ella se regodeaba en él, escribiéndolo. Realmente lo estaba anestesiando, con lo que anestesiaba su propia voz, fundiéndose con la máscara que se había creado.
Había perdido amigos, nunca había tenido un leal amante.
Era una adoradora de Afrodita, profundamente herida.










