Socios
. 11 de abril de 2010. . Sin categoría
Y días después, ninguno quería saber de eso, se habían adelantado a la Historia y quedaron hastiados.
La habitación fue escenario de la desesperación. La soledad volvió a enmascararse… Las sábanas hablaron por ellos.
Y cada uno volvió a su rutina despiadada.
El negocio se cerró, la empresa tuvo el éxito planificado. Uno de ellos tomó un avión para ejercer el mando a distancia, el otro se quedó con los olores vivos y vacíos, saludando cada día a la nostalgia.
No supo que el otro nadaría de vuelta al altar de su corazón.











No sabes cuanto me identifico con tus letras …..Besos Luna.
“Y en este titubeo de aliento y agonía, cargo lleno de penas lo que apenas soporto. ¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?”
Rubén Darío
Besos, pásate por acá más a menudo, tomémonos un vino y brindemos por la melancolía común.
así lo haré…..estaba perdida pero a veces hay que perdernos para poder reencortrarnos con nuestra esencia.