Fantasía femenina
. 25 de Octubre de 2009. . Arte, Cine, Lunae, Semiosis
Hay distintos episodios de Fantasía (1940) en el que se aborda la feminidad, desde un punto de vista cliché, tal vez, pero atrevido al mismo tiempo. Y es que me extrañaba que se explotara la imagen venusina sobre la de la amazona, pero recuerdo algunos comentarios sobre publicidad y farándula de aquellos tiempos, y me digo que tal vez esté relacionado con una época en que se privilegiaba la imagen voluptuosa de la mujer y comenzaban a explotárseles -mediáticamente- como vedettes.
La postguerra traería la necesidad de mostrar mujeres en sus roles valorados de madre y ama de casa, con ayuda de una inacabable tecnología, pero luego de tener, en América, mujeres guerreando, en el día a día sin hombres, construyendo balas y decodificando órdenes enemigas, no podía haber vuelta atrás, por muchas Marilyn y Sofías que se atravesasen. La fantasía de Disney no llegaba a esta visión moderna pues, por muy visionario que fuese, el horror de ser atacados en su suelo, y la pesadilla que significó la liberación femenina para estas mentes patriarcales, fue inimaginable.
Así que el legado de Fantasía nos da para explorar ese arquetipo históricamente valorado y vejado al mismo tiempo, el de la Bella, el de la Amante, el de nuestra señora Venus, revelados en algunos episodios de “El Cascanueces”. De este modo, metáforas animales y coloridas resemantizan una historia y una concepción, censuradas para la época: La voluptuosidad y sensualidad de la amante, se trasladaron a peces y hadas aniñadas (¿anoréxicas?) trastocando el sentido irreversiblemente.
Si recordamos las historias medievales y orientales más antiguas, las genios y las hadas entrañaban lo más sublime de la sexualidad femenina, en un rango de diosas afrodisíacas, cuasi prostitutas sagradas, capaces de otorgar todos los deseos, los cuales, como hoy, estaban casi siempre ligado a temas del amor y el sexo.
La representación de las hadas *evolucionó* haciendo cada vez más etéreo su cuerpo, olvidando a esas mujeres en extremo hermosas y convirtiéndolas en haces de luz, como es la tradición más actual. En el siglo XX fue Disney quien se encargó de sellar ese empequeñecimiento (oops, qué palabreja…), convirtiendo a Campanita y al Hada del Azúcar en libélulas.
Pero no solo las hadas fueron reprimidas sexual y físicamente (cuales Geishas o mujeres-bonsai en el mundo real), sino que la Reina de Saba, sumum del deseo y voluptuosidad femenina, fue convertida en coqueta pecesita, con un harem de pequeñas e impenetrables compañeras que guardan su misteriosa morada, y a cuya epifanía asistimos solo por los segundos que baila.
A pesar de todo, el tratamiento es sumamente delicado, como el de amantes tocándose bien, y eso es innegable, nos hace soñar. Nos sumerge en el fondo de lo desconocido e inconsicente (la noche, el agua, el color rosa) con una atmósfera hipnótica y de ritmos lentos. De manera indirecta, como era el mandato, Fantasía se sale del molde de la época, y trae estos perturbadores sentimientos a escena, cuando la película es bien mirada, desde luego.
Porque detrás de todo juego de niñ@s, está toda la carga del deseo insatisfecho, hasta el fin de nuestros días…
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Holanda me imagino a Camila viendo esas imagenes, es una de las visiones mas lindas de mi niñez, no se si hubo una version posterior de Disney, me acuerdo del cine donde la vimos en el Silencio, y por primera vez oia la musica que oia mi papa con imagenes. A lo largo de mi vida la palabra fantasia ha tenido ese contenido magico del vuelo de Campanita y su toques maravillosos sobre la tela de araña. Besitos
Así es, a ella le gusta más la versión del 2000, especialmente Rhapsody in blue, pero adora El cascanueces.