La búsqueda de la Diosa (I): Aridez
. 26 de julio de 2009. . Sin categoría

Estoy segura de que este sería el post más difícil de escribir en mi vida. Al menos en este momento. Lo tuve que partir en dos y seguro continuará.
A veces tuve la sensación de que asistía a ceremonias y no a clases en la Escuela de Letras, eso me enervaba. Pero hoy lo agradezco tanto… qué ciega se puede llegar a ser. Cómo se pierde el tiempo cuando eres joven… y tienes por definición tiempo para perder.
Lo que recuerdo que decían los hierofantes (aka Profesores) es que los dioses cobraban tributo, sobre todo si no eran honrados. La religión en la Escuela es helenística, y mientras más dioses y diosas hubiese en el panteón, mejor.
Eso se agradece, y te lleva al margen de esa manida religión que ha llevado a las culturas a la quiebra y la violencia, fundada en sus arquetipos guerreros, masculinos y avasallantes, como la que celebramos hace dos días en mi país.
Hay una Diosa temida y deseada, imprescindible, pero lejana: Afrodita. Llegar a ella puede ser el camino más tortuoso jamás iniciado, sobre todo para las mujeres que como yo, hemos nacido signadas por el arquetipo de la Atenea, su opuesta. De hecho, la idea de oposición es la primera que hay que combatir, si la Afrodita es nuestra Sombra, debemos honrarla y enfrentarla, para lograr sanar, restituir nuestra unidad. Esa es una tarea de vida.
Pero las creencias, las obligaciones y sobre todo las necesidades de la época, dilatan ese propósito. Hace algunos días vengo sintiendo el desequilibrio, y me ejercito para poder avanzar, porque seguiré enfermando y no podré seguir dando, nutriendo y luchando, que es lo que mi signo de Palas preconiza.
Pero lo que veo a mi alrededor no es aislado. Veo paralizados los cambios sociales, veo cada vez más comodidad de las feministas, más temor a actuar si no es dentro de una institución, más atadura al mandato patriarcal. Veo ‘menos caos’ y acomodaticios resultados. Demasiado miedo y materialismo. Menos amor, menos sensualidad, menos creación.
Estoy árida, y así veo mi exterior.
El desequilibrio fundamental lo he sentido del lado del placer, el juego, la sensualidad, la amistad. Estamos muy ocupadas para salir, para amar, para jugar. Somos demasiado serias, demasiado buenas, demasiado honorables para ver pornografía, para dejarse amarrar en la cama; somos demasiado buenas para cualquier hombre… etcétera.
¿O no?
La reflexión continúa, esta es una posición muy personal, y un ejercicio que lleva a reconocer los arquetipos que nos “rigen”. En un próximo post recomendaré algunas lecturas sobre esto para quienes se sientan interesadas, como yo, en seguir el rumbo de su psique. Si las lecturas no funcionan, recomiendo el Tarot de la Diosa, ya lo verán.
Mientras tanto les dejo con una genuina Afrodita, que cayó a este mundo infame sin sus alas, Kate Moss. El video se ubica en el lugar de donde proviene toda oscuridad, el misterio, la cavidad negra que otorga la vida… si no pueden verlo, escuchen a a ese hombre, completamente enloquecido ante el poder de la Diosa y sin saber qué hacer con su energía. Enferman, se disocian… ¿Qué pasa cuando el arquetipo de Afrodita se ha desequilibrado y llevado al extremo?
El miércoles, la continuación…
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