Ocho estaciones
. 21 de noviembre de 2009. . Sin categoría

De la amplia obra de Franca Franchi resulta imposible dejar de destacar la importancia que adquiere la mujer como mensaje, como musa y arquetipo personal.
Quienes la seguimos por Twitter o hemos, por casualidades, compartido con personas que la conocen y valoran, sabemos de su compromiso crítico con la erradicación de estereotipos femeninos, como lo objetual y maniqueo de la sexualidad.
Pero su lente habla más alto. Acá las mujeres pisan duro, como Lilith, y no son vistas sino que te emplazan a mirarlas en su profundidad, si puedes, si te quitas los velos de la cultura y el facilismo del estereotipo. No son objetos de adorno, son abismos hechos personae que son capaces de revelar un reflejo de quien mira. Es decir, te puedes tomar una foto, de un perfil que desconoces de ti, mirando una de estas fotos.
Mirando sus fotos una tarde, hice esto, inventé una historia sobre mí, que puede ser sobre muchas, que puede ser cualquier plot novelesco, que puede ser cualquier colección de mitos clásicos. Pensé, cómo una mujer que mira a la mujer con esta visión tan poco complaciente, podría mirarse a sí misma.
Y la respuesta la voy encontrando, no en su sintaxis sino en la mía, no en sus fotos sino en las letras que estudié. A veces 140 caracteres mezclados con cervezas y sucesiones de links revelan en la distancia una historia. Historia que me reservo, pues es más mía que suya y está en construcción.
Por ahora, va una breve interpretación y recomendación a que descubran su obra y, por qué no, engrosen esa galería con vuestras propias carnes.
I. Mujer en ciernes, crisálida
II. Despertar, promesa, sexo
III. No más Perséfone, duda, expectativa
IV. Plenitud de una Diosa. Individuación

V. Luna creciente, todas las diosas en ti

VI. Unidad, creación

VII. Luna oscura, descenso del plomo

VIII. Decisión










Yo también la sigo en TWITTER.
Anoche perdí de compartir sus soledad cuando iba por la quinta chela.